Él recuerda perfectamente ese día en una discoteca, luego de estar un par de horas ahí. Vió que sus amigas se alejaban hacia otro grupo y al levantar la mirada, la vió ahí estaba ella. Todos alrededor de ella y había justo y suficiente un espacio para que él desde la barra la pudiera ver. Luego de mirarla de cabeza a pies, ahí estaban...sus all-star. Sus miradas se cruzaron por segundos, pero ella no le respondió el saludo.Ninguno lo quiso aceptar pero eran perfectos, ella es un espiritu libre pero no se da cuenta, vive en el encierro de su castillo. Y él tenía la llave de la felicidad y el caballo para llevarla muy lejos.
Se reencontraron luego de un tiempo, él llegó en el momento que ella más lo necesitaba pero ella llegó en el momento menos indicado. Él lamenta que ella se esperanzara mucho en él, esa desesperación que sólo ella pudo tener será colmada por alguien más.
Le dió señales, prácticamente se lo gritó pero no se lo podía decir. No podía hablar. No en ese momento. Hoy ella se lo reclama a si misma pero él no podía hacer nada.
No, él no va a poder estar ahí. Ella lo va a necesitar mucho al igual que él. Pero en esta historia no hay final. Por lo menos aun no lo he escrito.




















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